La vitrina del mes

Gustavo Cano, un apasionado de la militaria USA de la Segunda Guerra Mundial

El coleccionismo el uno de los hobbies más apasionantes que existen. No sólo se trata de juntar objetos de similares características o con algo en común, sino que supone por añadidura la búsqueda de todo tipo de información relacionada con esos objetos, lo que no sólo enriquece a quien los colecciona, sino que a menudo supone que se desarrollen auténticos estudios antropológicos y  etnográficos sobre ellos, amén de la preservación y catalogación de artefactos que facilitan el estudio por parte de futuras generaciones.

De entre todos los ámbitos de colección, uno de los más interesantes en mi opinión es el de objetos militares. En esta parcela del coleccionismo convergen varios elementos que le dan un atractivo muy especial. La historia de los pueblos, siempre ligada a sus hazañas bélicas, el origen y la historia de los objetos militares desde los primeros tiempos y la enorme variedad de objetos militares son sólo algunos de los factores que se funden para hacer que el coleccionismo de militaria sea muy enriquecedor.

En las siguientes líneas vamos a entrevistar a un coleccionista  de objetos militares. Gustavo Cano nos ha recibido en el lugar donde, de manera un tanto comprimida, pero de una forma bastante espectacular, guarda y expone con mimo su colección, que está centrada en las armas, los uniformes y el equipo de combate del ejército del ejército de EE.UU.  en la Segunda Guerra Mundial.

Militaria USA de la Segunda Guerra Mundial

Algunos piezas de la colección de Gustavo.

PGustavo, ¿de dónde viene tu afición por el coleccionismo de objetos militares?

RPues mira, desde muy pequeño me gustó coleccionar cosas. Soy un coleccionista nato.  Lo primero que coleccioné fueron cajas de cerillas. Recuerdo que recluté a todos mis tíos y familiares para que me entregasen las cajas vacías de cerillas.  Fue durante esa época cuando comencé a experimentar el infinito placer que proporciona el coleccionismo. Encontrar esa caja que faltaba para completar la serie se convertía en una búsqueda apasionante.  Y además, aprendí bastante sobre aspectos que de otra forma hubiesen pasado desapercibidos para mí. Me hizo ser muy metódico y valorar la importancia del orden de las cosas, de su clasificación. Una vez que germinó la semilla del coleccionismo, solo era cuestión de tiempo que otra parcela de interés hiciese que se formase una mezcla perfecta. Esa otra parcela fue el interés por la historia militar, de la cual nació mi afición al coleccionismo militar.

 

PEntonces, ¿tu afición por el tema militar es posterior?

RSi, pero no demasiado.  Todo lo militar me atrajo desde muy pequeño.  Me quedaba pegado al televisor cuando ponían una película de la Segunda Guerra Mundial.  De pequeño jugué con los clásicos Geypeman, siempre militares.  Más adelante comencé a hacer maquetas, tanto de carros de combate y otros vehículos como de figuras a escala 1:35. Por otra parte, tuve la suerte de que mi padre tenía una biblioteca bastante decente en la que había no pocos libros dedicados a la Segunda Guerra Mundial. Recuerdo quedarme absorto durante horas analizando las fotos, intentando diferenciar cada uno de los elementos del uniforme y el equipo que se podían adivinar en las imágenes.  Yo quería tener esos uniformes y equipos. De entre todos ellos, el casco alemán era mi “Santo Grial”.   Me dije que tarde o temprano tenía que poseer un casco alemán.

 

P¿Lo lograste?

RSi.  Al final conseguí un casco alemán. De hecho, lo tengo todavía, a pesar de que no soy coleccionista de objetos militares alemanes.

 

P¿Qué dificultades había para coleccionar objetos militares en esa época?

RBueno, yo comencé a coleccionar en serio a mediados de los ochenta. Digo en serio porque compré mi primer casco americano en una tienda de excedentes militares en Nueva York cuando era niño, pero por desgracia la cosa no tuvo continuidad. Pero conozco gente que comenzó en los setenta y tengo algo de idea de lo que suponía.   Para empezar,  casi todos los que coleccionaban militaria de la Segunda Guerra Mundial lo hacían del Tercer Reich.  Lo alemán tira mucho, por razones obvias. Los uniformes y equipos son más estéticos que los de los aliados. Las imágenes de soldados alemanes en combate eran más épicas y eso siempre atrae. El coleccionismo de objetos del U.S. Army de ese periodo era prácticamente inexistente.  En los años setenta, las tiendas americanas de excedentes militares  estaban repletas de equipos y uniformes militares americanos de la Segunda Guerra Mundial a precios irrisorios.  No ocurría lo mismo con los objetos alemanes, que eran bastante más difíciles de encontrar, y de los cuales  había ya un mercado bastante importante. Curiosamente, muchos de los objetos que aparecían en el mercado no provenían de Europa, sino de veteranos que se habían llevado a casa trofeos de guerra  cuando fueron desmovilizados, en forma de cascos, dagas, armas y todo tipo de objetos que ”liberaban”  en su periplo por los frentes europeos. A los coleccionistas de esa época les debemos mucho. Fueron ellos los que comenzaron a describir y clasificar los uniformes y equipos que coleccionaban, a detallar sus características  y a buscar información en archivos militares para conocer más sobre lo que estaban coleccionando.  Muchos de esos coleccionistas escribieron los primeros libros de referencia, todos ellos muy primitivos e incompletos, pero de un valor incalculable para los que empezaban a coleccionar. Fueron ellos los que sentaron las bases del conocimiento que hoy en día tenemos de dichos objetos.

Militaria USA de la Segunda Guerra Mundial

Algunos piezas de la colección de Gustavo.

PTengo entendido que una de las mayores dificultades a las que se enfrentan los coleccionistas de militaria alemana es el de las falsificaciones. ¿Ocurre lo mismo con los objetos militares americanos de esa época?

RPor desgracia, sí que ocurre, aunque no siempre fue así. Hasta hace relativamente poco tiempo, era impensable que hubiese réplicas o copias de artículos del ejército de los EE.UU.  De hecho, este fue uno de los muchos factores que en su momento me llevaron a elegir la militaria americana como campo de mi colección.  Al principio opté por coleccionar alemán, pero me di cuenta que la curva de conocimiento de  objetos iba a ser muy empinada, y que en el intervalo seguro que terminaban colando más de una falsificación, lo que no me gustó nada.

 

P¿Por qué se falsifica la militaria estadounidense?

RHay varios factores que han hecho que las copias y falsificaciones de estos artículos hayan empezado a aparecer. El más importante es el precio. Antes no valía la pena falsificar, puesto que los precios de todo lo americano eran bastante asequibles. Ahora, sin embargo, existen determinadas piezas de uniforme y equipo que se cotizan a precios tan altos como los alemanes, lo que  ha atraído a los estafadores, que quieren ganar dinero fácil a costa de la ignorancia de los coleccionistas poco avispados.

 

P¿Y este problema de las falsificaciones de militaria en general viene de muy atrás?

RYa lo creo. La militaria alemana ha tenido precios altos desde hace mucho tiempo y por lo tanto el mercado está literalmente inundado de copias y falsificaciones.   De hecho, las falsificaciones militares de la Segunda Guerra Mundial comenzaron a producirse al día siguiente del fin de la guerra en Europa.  En cuanto los aliados comenzaron las labores de ocupación, las fabricas  de insignias alemanas,  por ejemplo,  comenzaron a funcionar de nuevo bajo la administración de los nuevos amos. Estas insignias  se vendían a los incautos soldados recién llegados a Europa como si fuesen trofeos capturados al enemigo, cuando en realidad eran de poca calidad y obviamente, no originales.  También ocurrió en Japón, donde los soldados que ocupaban el país compraban a precios irrisorios banderas de seda japonesas hechas por las fábricas de confección locales y pintarrajeaban símbolos que tenían cierto parecido al alfabeto Kanji, imitando de una manera tosca la escritura de las banderas de la buena suerte que todo soldado japonés llevaba consigo durante la guerra. Estas banderas con los caracteres falsos pintados por los mismos soldados americanos se vendían a sus compañeros recién llegados al país en labores de ocupación como trofeos de guerra a precios ridículamente altos. Lo curioso es que hoy en día esas banderas falsas son piezas de colección por sí mismas y no son nada baratas.

 

P¿Cuál es la pieza de tu colección que más valoras?

RDe todas las piezas de mi colección, la que más valoro es realmente  un conjunto de tres manuales técnicos para aprender Francés editados por el ejército americano para los soldados que iban a luchar en Francia. Los compré en una conocida  web de subastas y al recibirlos se me ocurrió preguntar a la vendedora si conocía la procedencia. Resulta que era la hija del soldado al que habían pertenecido los librillos. Enseguida empezamos a intercambiar mensajes y terminó contándome muy detalladamente la trayectoria vital de su padre durante la guerra,  un soldado que perteneció a la Tercera división de Infantería. De ese contacto nació una gran amistad que sigo manteniendo con ella.  El valor sentimental que tienen para mí esos librillos, conociendo la historia del soldado que los usó, es enorme.

 

PTambién coleccionas armas, ¿no es así?

RSi.  Las armas siempre me gustaron, y como es lógico me sentía atraído por las de la Segunda Guerra Mundial.  Aunque no es el ámbito central de mi colección, es obvio que se complementan. Lo cierto es que he logrado reunirá algunas muy interesantes, de todos los países contendientes.  Me siento especialmente orgulloso de la ametralladora M-1919A4,  ya que he logrado reunir casi todos sus accesorios, desde guantes de amianto, hasta manuales y útiles de limpieza y mantenimiento.

 

P¿Qué recomendación harías a los que se quieren incorporar a este apasionante mundo del coleccionismo militar?

RLes haría varias recomendaciones. La primera es que antes de empezar  tengan claro el campo de colección al que se van a dedicar.  Las mejores colecciones no son las que tienen muchas piezas o muy caras, sino las que guardan  coherencia, las que muestran un criterio claro. Hay que evitar la dispersión y centrarse en temas concretos.   La segunda recomendación es igual de importante.  El conocimiento es poder. Antes de comenzar a coleccionar hay que educarse, hay que saber. Para ello hay que valerse de literatura. Hoy en día existen libros que tratan aspectos muy concretos de los artículos militares. Poseer eso libros es tan importante como tener las piezas. No hay que escatimar en ello.  Por otro lado, es importante hacerse miembro de uno o varios foros de Internet que traten sobre la parcela de coleccionismo a las que nos queremos dedicar. En ellos, los expertos ayudan a los novatos a determinar la autenticidad de las piezas y explican los detalles que hay que buscar en las piezas originales.

Gustavo, muchas gracias por habernos dedicado un poco de tu tiempo.

10 Comentarios

    • Gracias por el comentario. Todas las cámaras de la vitrina corresponden a los modelos utilizados por los fotógrafos de combate estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.

  1. Gustavo buenas tardes, quisiera saber si alguno de estas espectaculares piezas se encuentran a la venta y sis asi fuere como seria la negociacion.

    • Hola Nicolás. Las piezas no están en venta. Solo vendo cuando compro otra pieza en mejor estado que la que ya poseo. De todas formas existen en Internet muchas fuentes para conseguir piezas, desde vendedores on-line hasta conocidas páginas web de subastas. Quizás sea el tema para un próximo artículo.

      Saludos.

    • Hola Gonzalo,

      El telescopio que tienes se instalaba en los carros de combate Sherman. Su precio está entre los 70 y 80 euros dependiendo del estado de conservación. Puedes subastarlo en Ebay o en algún portal de subastas de artículos de colección.

      Saludos.

  2. Hola, es impresionante tu colección. Tengo un uniforme alemán, perteneció a un sg y tiene el registro en la parte interior y número. En en brazo izq. tiene una cinta bordada que dice Reinhard Heydrich. Me gustaría saber si alguien se interesa. Estuve un año en Belgica el en pueblo de Sirault . Ahi me lo regalarón. Estaba guardado con una sra, que estuvo en la 2a, Guerra. Espero comentarios y cualquier duda por favor estoy a las ordenes.

    • Hola Elba. Gracias por el comentario.

      Si el uniforme que describes es original, es una pieza muy deseable.

      Si me envías un mensaje de correo electrónico (guscano2009@gmail.com) te puedo dar algunas directrices para saber si es original o no y guiarte hacia los sitios donde puedes venderlo para obtener el mejor precio posible.

      Saludos.

  3. Hola Gustavo, tengo un un caño o reflector antiaereo de los 20/30 tienes idea cuanto puede valer y a quien se lo puedo vender. Un saludo

  4. Muchas Gracias, Antonio.

    Respecto a tu pregunta, tendrás que explicarte mejor. Desconozco a qué te refieres cuando mencionas las etiquetas DLA.

    Saludos.

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