Miniaturas de aviones

Boeing AH-64 Apache: el triunfo de un concepto militar

Protagonista desde los años 80 de los principales conflictos bélicos internacionales, la inconfundible silueta del Apache es una visión constante en noticias, películas y videojuegos. Su popularidad global se debe principalmente a su exitoso papel en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos durante la Operación “Tormenta del Desierto”.

Boeing AH64 Apache

Boeing AH64 Apache

El Boeing AH-64 Apache se encuentra en el extremo de la cadena evolutiva de un concepto militar: el helicóptero de ataque. La necesidad de desarrollar helicópteros dotados para brindar apoyo aéreo, atacando objetivos terrestres (desde infantería o vehículos hasta estructuras), fue manifiesta desde los primeros combates de la Guerra Fría. Sin embargo, para esa misión se empleaban en principio helicópteros militares convencionales adaptados para convertirse en helicópteros artillados, solución que poco a poco se quedó desfasada en velocidad, maniobrabilidad y potencia de fuego.

La Guerra de Vietnam planteó tantas exigencias a los helicópteros norteamericanos que, desde mediados de los años 60, los esfuerzos se encaminaron a alcanzar un diseño equilibrado para esta nueva demanda militar. Desde el proyecto fracasado del Lockheed AH-56 Cheyenne, la estirpe del helicóptero de ataque estadounidense creció con fuertes raíces a partir del Bell AH-1 Cobra, introducido en 1967. Sería precisamente el AH-64 Apache el sustituto del Cobra como columna vertebral de la flota de helicópteros de ataque norteamericana, habiendo comisionado desde 1984 más de setecientas unidades del mismo. Ha habido diseños posteriores más modernos, así como modificaciones y mejoras del propio Apache, pero el equilibrio de este diseño en todas sus facetas le ha convertido en un aparato prácticamente intemporal, todavía hoy vigente, que ha estado activo en Irak, Gaza, Afganistán, Líbano o Kosovo.

Sus principales características se han convertido en dogma: bimotor con rotores de cuatro palas, tanto en el principal como en cola, se trata de un biplaza en tándem, herencia visible de su antecesor el AH-1 Cobra. Su configuración lo convierte en una excelente plataforma de armamento, en todas sus variantes, equipando como arma principal su famoso cañón automático Hughes M230 de 30 mm, montado en una pequeña torreta bajo el fuselaje, entre las ruedas delanteras. Además, puede montar un amplio abanico de proyectiles: cohetes Hydra 70, misiles anticarro AGM-114 Hellfire o incluso antiaéreos Stinger y Sidewinder. Incorpora en el morro dos equipos de sensores independientes: por un lado sensores de adquisición y designación de objetivos (TADS) y, encima de estos, los sistemas de visión nocturna (PNVS).

La mayoría de las mejoras que se le han implementado se centran la detección, como es el caso del AH-64D Apache Longbow que añade un sistema de adquisición de objetivos por radar de control de tiro (FCR) cuyo radomo AN/APG-78 Longbow resulta fácilmente visible sobre el rotor principal. Todas estas modificaciones se han encaminado a afinar la detección y designación de objetivos, respondiendo a problemas reales de su intensa vida operativa en combate. Otros puntos donde las sucesivas versiones han ido progresando son, como es habitual, la aviónica y la planta motriz, desde los iniciales turboejes General Electric T700-GE-701 comunes con el Black Hawk, así como diferentes modernizaciones en los compuestos de las palas. Los actuales Apache (los AH-64D) incluyen avances como capacidad para controlar vehículos aéreos no tripulados (UAV) o compartir por radio módem los datos de sus sensores entre todos los miembros de su grupo.

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